El Humo de nuestra historia: De sarcófago a chimenea.

VICISITUDES DE UNA PIEZA
ESCULTÓRICA DE LA CASA DE HÍJAR

Por Víctor Manuel Guíu Aguilar
y M.ª José Casaus Ballester



«Yacentes, memorias que rozan la historia del pueblo. O sus gentes. O su inconmensurable destino, que por incierto, por cierto ajado y olvido de letras y llantos... abrazan inexplicablemente: nuestra propia decadencia».
E. Jartillo

Introducción 

   Dicen que la precariedad en cualquier sentido une más a las personas que ya de antemano tienen lazos afectivos. En esta ocasión, es la precariedad laboral (motivada por la crisis económica en la que estamos inmersos, que tantos y tantos estragos está haciendo y cuyo fin es difícil de vislumbrar) la que nos vuelve a encontrar a los autores de esta aportación, con la localización del primero de ellos a través de su página web y su contacto con la segunda firmante a la que le hizo llegar el interés de terceros por una información que ha dado lugar a estos resultados. 1

  No les descubriremos nada nuevo si les decimos que no creemos en las casualidades, pero sí en las causalidades, aspectos muy, muy distintos. Esto viene a propósito de lo que nos ha llevado a elaborar este artículo.

   No es menos cierto que con la perspectiva del tiempo transcurrido desde lo que debió de ser punta de lanza y proyecto estrella del Centro de Estudios del Bajo Martín (Proyecto Archivo Abierto2), determinados compromisos afectivos (otra vez el afecto) por la historia y el Patrimonio Cultural compartido, nos vuelven a reafirmar en la necesidad de revitalizar el conocimiento desde las fuentes primarias. Las fuentes se conservan en ese edificio común de siglos y de gentes que es el Archivo Ducal de Hijar3.

   En este contexto, debemos mostrar nuestra satisfacción por lo conseguido mientras estuvo en vigor el Proyecto: III Jornadas4, en las que intervinieron destacados especialistas del mundo académico y científico y tres libros en los que se ha estudiado con profundidad diversos temas5.

   Tampoco es menos cierto que el altruismo no debe estar reñido con la profesionalidad. El tiempo, la formación y la inversión en nuestro mejor activo (nuestro conocimiento que es mucho; nuestras cabezas, suficientemente bien amuebladas para seguir haciendo lo que nos gusta y para lo que estamos preparados). De ahí que reivindiquemos ese reencuentro social y cultural de instituciones públicas y privadas por el respeto y el aprecio al trabajo y el esfuerzo de muchos profesionales. Muchas, muchas horas de investigación y gestión6.

   Dicho de otra forma y una vez asumido y aceptado que el mencionado Proyecto se dejó en suspenso, sin saber si algún día se retomará, nos encontramos en una nueva etapa en la que nuestro trabajo es tan importante como el del conductor de un autobús, el camarero de un bar, o las licencias que pagamos para tener Internet..., por lo tanto percibimos nuestros honorarios por los trabajos que realizamos.

Suena el teléfono


   Desde el comienzo de las publicaciones del Centro de Estudios Hijaranos, con aquel «Rujiar7» publicado en el año 2000, algunos miembros de la asociación se convirtieron en una fuente de información para investigadores y gestores de Patrimonio de toda la geografía española.

   Las consultas fueron creciendo a lo largo de las años a la par que las obligaciones de los «informantes» que se sentían de alguna manera obligados a realizar las gestiones, de las cuales lograron interesantes contactos para la publicación de artículos y para el crecimiento de la propia asociación construyendo redes y trabajos cooperativos8. En aquellos años de juventud resultaba atractivo y sorprendente cómo la historia de nuestro pueblo y nuestra comarca se relacionaba con pueblos de todos los lugares españoles e incluso europeos9 y del otro lado del océano10. Teníamos la sensación de que algo se estaba haciendo bien. Fue entonces cuando confirmamos (descubrirlo ya lo habíamos descubierto hacía mucho tiempo) que casi todo aquel crecimiento en conocimiento común se relacionaba con el Archivo Ducal de Hijar. Así fue (y no solo eso) como nació la idea del proyecto Archivo Abierto. Porque con la irrupción en escena del proyecto en la aventura del Centro de Estudios las llamadas y consultas se multiplicaron por diez. Era la época en la que se contestaban todos los correos electrónicos que nos llegaban, se solucionaban dudas, se corregían o completaban artículos, se presentaban y preparaban a personas para las ayudas a la Investigación auspiciadas por la Institución Fernando el Católico (por citar sólo algunos ejemplos). Eso sí, duró mientras coordinamos el Proyecto Archivo Ducal de Hijar-Archivo Abierto (octubre de 2006 a noviembre de 2011).

   Y como cualquier proyecto que se desborda un poco y/o se deja de lado, el seguimiento de estos contactos dejó de hacerse y, por acuerdo de las nuevas juntas directivas se dejó todo en la «recámara».

   Lo cual no supuso que no siguiesen llamando, escribiendo, pidiendo información... Ora para una tesis, ora para un proyecto de investigación, ora para una publicación, ora para una actividad en no sé qué lugar...

   Suena de nuevo el teléfono. Así sucedió después del verano de 2013. A través de algunas web y redes sociales profesionales, Víctor Guiu recibió una llamada de la Doctora Clara Zamora, de la Universidad de Sevilla11 en la cual se interesaba por la marcha del proyecto «Archivo Abierto»12. Durante ese verano solo había recibido algunas consultas sobre temas relacionados con la Memoria Histórica de la zona y alguna otra pequeña duda relacionada con el castillo de Valimaña o la situación lamentable de la sinagoga de Hijar. Con las prisas, le remití a mi web y retomamos la consulta vía correo electrónico.

   Las dudas fueron resolviéndose poco a poco. La Doctora Zamora debía elaborar un informe sobre una pieza escultórica y creía que su procedencia podía ser Hijar. Tras intercambiar algunas llamadas e informaciones se cerró el círculo poniéndose en contacto con María José Casaus, que ajustó el coste de la consulta y nos pusimos manos a la obra.

   Una vez más. Una llamada. Un interés general y particular sobre nuestra historia, sobre los restos materiales de nuestra actividad de siglos como hijaranos.

   Porque no fue la única llamada que recibimos aquellos días. La Doctora Zamora quería confirmar todas las hipótesis que con el análisis formal de la pieza le habían surgido. Así que la Doctora Carmen Morte, catedrática de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza, contactaba por su parte con Víctor porque estaba interesada en el Convento de Franciscanos de Hijar y en las piezas escultóricas de los primeros Duques.

   –Ya sé por qué me llamas Carmen, y quién te ha consultado. Yo estoy casi convencido que la pieza es el sarcófago de Don Luis.

   Aunque en realidad a la Doctora Morte le solicitaban información sobre Damián Forment, pues su autoría hubiese supuesto una revalorización más que interesante de la pieza objeto de este artículo. Pero eso, mejor, se lo dejamos a ella.

   Al recibir la foto que adjuntamos en el anexo I saltó la chispa de la intuición, siempre necesaria en todo tipo de investigación. Tanto estilísticamente como por el material en el que estaba construido y una foto que creímos recordar ver en libro de Mariano Laborda13.

   La pieza tenía que ser el antiguo Sarcófago de Don Luis Fernández de Hijar. Ahora había que confirmarlo.

Otra llamada de teléfono14:

– ¿María José?
– Sí, dime Víctor.
– ¡Creo que ya lo tenemos!

Asunto: Identificación de una pieza escultórica de la casa de Híjar (Teruel)


   Todo comenzó consultándonos sobre quién debía ser el propietario de una pieza escultórica de alabastro, que pudo ser parte de un sarcófago, el cual reproducimos en el anexo I de este trabajo. En ella, entre otros detalles, aparece visiblemente el escudo de la Casa de Hijar.

   Dicha pieza está datada en la primera mitad del siglo XVI, mostrando, desde el punto de vista artístico, un estilo del Renacimiento italiano.

   Partiendo, pues, de esta premisa, esta escultura pudo formar parte del sarcófago de Luís Fernández de Hijar y Ramírez de Arellano (1517-+ 20.I.1554), X barón de Hijar y III conde de Belchite. Estuvo en el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles en Hijar (Teruel) y allí permaneció hasta que los frailes en 1903 la vendieron, junto con otros restos de sarcófagos de algunos titulares de la Casa de Hijar, a unos anticuarios. Quizá fuese el propio conde de las Almelas el que lo adquiriese y transformase para acoplarla a una de las chimeneas del Canto del Pico (Torredolones, Madrid), tal y como aparece en una fotografía que se nos ha facilitado para esta investigación y que reproducimos en el Anexo II. Posteriormente, en 1988, sus propietarios lo vendieron a unos británicos.

Esta hipótesis se basa en los siguientes hechos:

   1º.- El único titular de la Casa de Hijar durante la primera mitad del siglo XVI fue el mencionado Luís Fernández de Hijar (1517-1554), X barón de Hijar y III conde de Belchite.

   2º.- El escudo que aparece en la parte central del sarcófago no lleva la Corona Ducal15, ello es debido a que Carlos I (1516-1556) no consistió que el señor de Hijar se denominase duque (hubiera sido el II), consecuencia directa de los problemas que la nobleza aragonesa en general, y en particular los Hijar, tuvo con los Habsburgos.

   3º.- Sabemos que Luís Fernández de Hijar (+1554), III conde de Belchite, estuvo enterrado en el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles en Hijar (Teruel), que en la actualidad corresponde al arruinado convento de los Capuchinos.

   4º.- Dicho convento, en 1903 conservaba «... restos de sarcófagos de los antiguos duques16 que, torpemente, fueron vendidos a un anticuario...» (Laborda, 1980:198).

A continuación se explican detalladamente estas cuatro hipótesis.

I. La casa de Híjar en la primera mitad del siglo XVI


   El titular de la Casa de Hijar fue Luís Fernández de Hijar y Ramírez de Arellano (1517-+ 20.I.1554), X barón de Hijar y III conde de Belchite, casó en dos ocasiones:

   1ª.- En 1513 con Beatriz de Alagón y Espés, hija de Blasco de Alagón y Olcina, (+1529), V de este nombre, y de Ana de Espés y Fabra, señora de Alfajarín y de Albalate del Arzobispo. Con sucesión, pero no en la Casa de Hijar.

   2ª.- En 1548 con Hipólita Fernández de Heredia y Cuevas (+ 1565), hija de Juan Fernández de Heredia y Ximénez de Urrea, II conde de Fuentes y de Mª Luisa de Cuevas y del Castillo. Tuvieron tres hijos:

   1º.- Luís, que fue disminuido psíquico. 2º.- Juan Francisco, que fue su sucesor.
   3º.- Rafaela, que fue la mujer de Pedro de Aragón. Tuvieron descendencia.


II.- El escudo de la casa de Híjar


   Debemos observar que el escudo que figura en el sarcófago no ostenta la corona ducal, este hecho es otro indicio que nos permite seguir pensando que el propietario de este sarcófago fue el mencionado conde de Belchite.


  El primitivo escudo de la Casa de Hijar corresponde a las armas que usaron e identificaron a sus primeros señores, es decir, Pedro Fernández de Hijar (* ca. 1245, 22.IV.1268- +ca. 1301), hijo natural de Jaime I y de Berenguela Fernández (Narbona +1272), y Marquesa Gil de Rada (+Zaragoza, 17.VII.1304), hija natural de Teobaldo I de Navarra (+8. VII.1253), IV conde (1201-1253) soberano de Champagne y de Brie y de Marquesa López de Rada.

   Debe observarse que Pedro Fernández, hijo natural del Conquistador, enlazó con Marquesa, hija también natural de Teobaldo I, rey de Navarra, ambos eran por tanto hijos de reyes. Consecuencia directa fue que se estrecharon los vínculos de las casas reales de Aragón y Navarra. El hijo y sucesor de ambos, Pedro Fernández de Hijar y Gil (*1263, c. 1301-+c.1322), el Señalero, II señor de Hijar, fue nieto de reyes por ambas partes. A comienzos del siglo XIV, en los reinos hispánicos de la Península Ibérica, pocas personas podían realizar esta afirmación.

   El escudo es cuartelado: el primero y postrero en oro con las cuatro barras de gules de Aragón y el segundo y tercero de gules con la bloca de Navarra.

   Con respecto a la parte que este escudo tiene de la casa real de Navarra debemos decir que:
«Bajo los reyes champañeses se desarrollan por primera vez las armas de Navarra. Su origen está en el escudo de guerra del sello ecuestre de Teobaldo I. Las supuestas cadenas17, trofeo de la batalla de las Navas de Tolosa, son, en realidad, la bloca o armazón del escudo en triángulo curvilíneo y así se representan las armas de Navarra y Champaña en los capiteles de la catedral de Tudela. Bajo Teobaldo II la bloca o carbunclo se transforma en emblema heráldico, ocupando la parte derecha del blasón, mientras que en la izquierda figuran las bandas con cotizas del condado de Champaña» (García Arancón, 2009:37).

«Las modernas armas de Navarra aparecen por primera vez en los sellos de Teobaldo I, donde el jinete cabalga hacia la derecha, al modo anglonormando, con un escudo blocado, como el de Sancho el Sabio. El nuevo rey usaba como armas condales la banda con dos cotizas, pero en el momento de representar sus armas reales, abandona como emblema el águila de su predecesor y en su lugar transforma la bloca en figura heráldica, traspasándola del escudo del sello en una representación figurada independiente...» (García Arancón, 2010:81).

   Insistimos en los motivos regios de este escudo: barras de Aragón y bloca de Navarra, habida cuenta que, como hemos indicado, Pedro y Marquesa, fueron hijos de reyes.

III.- El descanso eterno


   No conocemos ningún dato que nos permita afirmar que aunque la voluntad de Pedro Fernández de Hijar y Gil, el Señalero, (*c. 1263, c. 1301-+c.1322), II señor de Hijar18, se cumpliese de fundar «... un panteón19 “para los de nuestro linaxe” en la sala capitular vieja de los predicadores, en el que estipula su sepelio en el centro del recinto, y los de su mujer y otros familiares a los lados...» (Criado, 2013:120). Es más, una de las características de la Casa de Hijar fue la dispersión de sus enterramientos.

   Así, María Fernández de Luna, primera mujer del mencionado Pedro Fernández, II señor de Hijar, y Catalina, la hija de ambos, murieron pronto y fueron enterradas en el monasterio del Santo Sepulcro de Zaragoza (López, 2004:17).

   La tercera mujer del II señor de Hijar, Sibila de Anglesola, fue enterrada en el «... de la Orden de Frailes Dominicos en el qual santísimamente murió» (Sala IV. Leg.282-2. Doc.8)20.

   Otro titular que también se hizo monje fue Pedro Fernández de Hijar y Alagón (*c. 1329, 1340-+c. 1386), IV señor de Hijar. Al enviudar de Isabel Mexías, su tercera mujer, ingresó en el monasterio cisterciense benedictino de Rueda21. Siendo, ya profeso,

«... fundó una iglesia en la granja de Gotor22 dotándola con dos mil quinientos sueldos, constituyéndola en un priorato, al que el capítulo general del cister autorizó al donante a retirarse en calidad de prior, junto con tres o cuatro monjes, aunque bajo dependencia filial a Rueda...»(Contel, 1977:191. T.I).

   De todo ello «... quedan algunas huellas arqueológicas: así el escudo de esta familia figura en el arco de la nave mayor de la Iglesia en la parte que corresponde desde el coro a la puerta de la plaza..., fray Pedro Fernández de Hijar23 que..., se enterró en un sepulcro de alabastro que por muchos años estuvo colocado en medio de la iglesia, entre el coro y el presbiterio hasta que en 1647 se trasladó a la capilla de San Lorenzo en la misma iglesia de Rueda con ocasión del paso por el monasterio del rey Felipe IV que pasaba desde Zaragoza camino de Fraga convoyando el ejército real levantado para reprimir la sublevación de los catalanes...» (Contel, 1977:191. T.I), para pasar posteriormente al Museo de Zaragoza, donde pueden contemplarse estas dos piezas de alabastro policromado de fines del siglo XIV, «... ambos de tipo yacente llevan en los laterales los escudos nobiliarios de la Casa de Castro24 y de la Casa de Hijar, respectivamente» (Beltrán y Díaz de Rábago 1988: fig. 32,143).

   Sin embargo, algunos de sus titulares se enterraron en Hijar, cabecera del señorío, luego ducado; así Moreno (2007:223), afirma que:

«... Por lo que respecta a la última morada, hay que señalar que, al menos seis señores de Hijar y algunas de sus mujeres, se mandaron enterrar en la capilla de San Juan de la iglesia de Santa María la Mayor de Hijar; otros en el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles de Hijar (el hoy arruinado convento de Capuchinos)...».

En concreto fueron:

   «Alonso, III Señor de Hijar (+1332) y su mujer Teresa de Alagón (c.+1352); Juan el Orador, VI Señor de Hijar (+1454)25 y sus mujeres María de Luna y Timbor de Cabrera (+1472); Juan I Duque de Hijar (+1489)26; Luís, I Conde de Belchite (+1517)27 y su mujer Guiomar Enríquez (+1519)28; Juan Fernández de Hijar (+1509) y su mujer Isabel de Arellano (+1512) y Luís II29 Conde de Belchite (+1554), este último enterrado en el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles» (Moreno, 2007:nota 45, 223), al igual que Hipólita Fernández de Heredia y Cuevas (+ 1565), su segunda mujer30.

   Por lo tanto, Luís Fernández de Hijar (+1554), III conde de Belchite, estuvo enterrado en el Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles en Hijar (Teruel), en la actualidad el arruinado convento de los Capuchinos. A ello hay que añadir que Ana de la Cerda, su nuera y 1ª mujer de Juan Francisco (1552-1614), II duque de Hijar, en su testamento31, entre otras muchas cuestiones, dice

//[f.5v] «Ittem quiero, ordeno y mando que siempre que yo finare mi cuerpo sea sepultado en el Monasterio de N[uest]ra Señora de los Ángeles de la orden de Sant Francisco de la villa de Yxar con el [h]ábito del Señor Sant Francisco en la sepultura de los señores de la Cassa de Yxar...».

   Los Fernández de Hijar vivieron durante casi tres siglos, es decir, desde la fundación del señorío en 1268 hasta finales del siglo XV32 o principios del siglo XVI, en el castillo-palacio de Hijar (Zapater, 1991 y 2000 y Molina, 2008), cabecera de su señorío, luego ducado. Desde allí se tomaron todas las decisiones de la administración, y en dicho lugar nacieron, vivieron y murieron muchos de sus miembros, siendo habitable hasta el siglo XVIII.

   Fue en el siglo XVI, cuando, al igual que casi toda la nobleza aragonesa, los Hijar se trasladaron de manera más permanente a la capital del reino, es decir, a Zaragoza, en concreto a la C/ de la Cuchillería33 (Sala V. Leg.89/3. Doc.8-3).

   El siglo siguiente, compaginaron esta vivienda con un palacio mucho más lujoso sito en el Coso zaragozano, por herencia del I conde de Guimerá (Sala IV. Leg.33/1. Doc.12. y Sala IV. Leg.126. Doc.20). Más tarde y también siguiendo los comportamientos de su clase, ya en el siglo XVIII, adquirieron un palacio en Madrid.

IV.- El convento de los franciscanos, luego de los capuchinos


El X señor de Hijar en 1519 fundó y dotó el convento de los franciscanos en Hijar que llegaron en este mismo año, a un km. de la población y cuyas obras acabaron en 1524 (Casaus, 2011, nota 32:37).

Al respecto, Laborda (1980) afirma que este convento

[193] «... Lo fundó el IX Señor de Hijar y III Conde de Belchite, D. Luís Fernández de Ixar y Arellano, el año 1517, a un kilómetro de la actual población –y, decimos actual, porque como se recordará y está escrito, que en los tiempos primitivos la población pudo estar en estos términos de «Los Campillos»-, concluyéndose las obras en 1524, edificación levantada sobre los cimientos de las ruinas de lo que fuera iglesia de «Santa María de la Villa Viella de Ixar», y «Convento del Santo Sepulcro», desaparecidos en el siglo XIV. Tal Señor de Ixar fundó, //[194] dotó y entregó generosamente el convento a los Franciscanos, Menores Observantes, poniéndolo bajo la advocación de «Nuestra Señora de los Ángeles», donándoles también una hermosa huerta de superficie trapezoidal de siete lados, con lago más de una hectárea que gozó siempre de privilegio de riego, concedido en el siglo XIV por D. Pedro IV el Ceremonioso, distinguiéndose con el nombre de «Ligón de Ntra. Sra. de los Ángeles»...

   Después de diversas vicisitudes, lo que en estos momentos nos interesa resaltar es que los Capuchinos se establecieron en este convento deparándoles la providencia:

«[197]... un decidido protector y un generoso bienhechor en el presbítero mosén Pedro Dosset Monzón, que no paró hasta verlos establecidos en Hijar con su iglesia y convento...».

   Como la iglesia y el solar eran de la mitra zaragozana, el arzobispo les cedió el usufructo de ambos, reservándose la propiedad condicionada a que todo volviese a la mitra en caso de que la Orden lo abandonase.

«... Cuando en marzo de 1903 se bendijo la primera piedra de la nueva fundación haciéndose cargo los capuchinos del ruinoso convento, se encontraron con tumbas, sarcófagos y un mausoleo de fino alabastro34 en el que reposaba el IV Duque de Ixar35, encontrado éste bajo el presbiterio; un mausoleo, verdadera y valiosa pieza artística, con figura de guerrero, estatua yacente, armadura completa y espada de dos manos a lo largo del cuerpo, con la cruz de ésta sobre el pecho y las manos sobre la cruz. Su estilo era plateresco y de líneas muy bellas y fue vendido por el P. Basilio de Gea, Guardián del convento, a unos anticuarios por quinientas pesetas...36 (¡¡=. Bien es verdad que el P. Basilio escribió dos veces, la segunda carta certificada, al heredero del título y Duque37, dando éste la callada por respuesta, por //[198] lo que, en vista de esta despreocupación del moderno Duque por las cenizas y recuerdos por los más ilustres representantes de su linaje, los restos del fundador del primitivo convento, junto con otros varios de su familia Ducal, así como los de las Comunidades de frailes y monjas que lo ocuparon con anterioridad, por orden de dicho Guardián fueron llevados al osario común del cementerio a mezclarse y ser confundidos con los de sus vasallos...».

   Por su parte, Luis Monzón, en el artículo «Cómo pudieron huir de Hijar los Padres Capuchinos que habitaban el Convento de antiguos Franciscanos situado en el término municipal de esta Villa, partida llamada de los campillos en Julio del año 1936» (2000) nos describe el sarcófago:

«...También el Duque de Hijar fundador del convento, tuvo en él su enterramiento. Era sepulcro de alabastro con la estatua yacente de un guerrero con armadura completa y espada de dos manos a lo largo del cuerpo, la cruz estuvo tantos años y las manos sobre la curz: como estuvo tantos años abandonado en aquella Iglesia, cerrada tan sólo por una puerta rota, estaba bastante estropeado, sobre todo la estatua. En el interior del Templo no quedaban sino restos de algunos altares, el suelo lleno de escombros y en las paredes y cornisas nidos de lechuzas...»

«...Comenzó a funcionar la Nueva Comunidad y una de las primeras determinaciones del P. Basilio de Gea –Superior entonces- fue escribir a los Duques de Hijar dándoles cuenta del enterramiento de su antecesor el fundador de aquella casa, de cuyo sepulcro ya nos hemos ocupado: también le dio cuenta de otros enterramientos de su familia cuyos restos se encontraron en una especie de sótano debajo del Presbiterio:... No recibió contestación ni a aquella carta ni a otra que certificada envió después. Y en vista de esto el P. Guardián ordenó el traslado de aquellos a la fosa común en el Cementero de la Villa; y el sepulcro del duque como era de alabastro, bien tallado de estilo Plateresco fue vendido a unos anticuarios en quinientas pesetas...»

   Con respecto a este convento en el último conflicto bélico y según la Causa General38:

«F.19r. Hijar. «... El convento e iglesia de N[ues]tra S[eño]ra de los Ángeles, residencia de los Padres capuchinos, fueron completamente destruidos, es imposible calcular los daños causados, dada la riqueza material y artística que encerraban, pues solamente el retablo del altar mayor, uno de los pocos de Aragón; está evaluado en un millón de pesetas. Todos los ornamentos y objetos fueron robados; merece especial mención, la arca del monumento, regalo de los Duques de Hijar, de plata repujada; un terno encarnado, completo, valorado en 50.000 pts., una custodia de plata adornada en perlas y diamantes...»39.

   Ff.108-111v, Hijar. Vicente Gimeno Gómez, cura ecónomo, el 30.III.1942, realiza el siguiente
//[f.109] «Informe:

1º.- Actuación antirreligiosa en esta localidad de mi jurisdicción de las hordas rojas relatando su proceder en Iglesias, imágenes y objetos del culto.

Desde el primer momento de la entrada en esta villa, que fue el día veintiocho de julio [de 1936] los marxistas, con sus blasfemias, gritos y desmanes, sembraron el pánico entre las gentes y personas honradas, pero subió de punto la impresión tristísima, al ver con horror convertidos en llamas la Iglesia Parroquial, la de San Blas, San Valero, varias ermitas dentro de la población y el Convento de Padres Capuchinos...

//[f.110r]... Convento de P. P. Capuchinos.

3º.- No sólo los que tuvimos la dicha de conocer habitada aquella Santa y apreciable mansión, sino todos los que visitan ese paraje de recogimiento defendido por muchos y altos cipreses, que como centinelas avisan para el silencio y respeto, embarga el ánimo la vista del esqueleto de lo que un día fue espiritual y materialmente y la ausencia de aquellos santos varones, que se desvivían por dar el alimento espiritual á las almas, sin descuidar á los cuerpos, que para ellos preparaban abundante comida (que recogían los frailes pidiendo limosna) para todos los pobres, que no eran pocos, que acudían á comer a las puertas del convento. Sí todo el conjunto marcaba claramente el fin, y la labor de muchos años, esto en grande escala se veía en la rica y capaz iglesia en la que tantos corazones encontraron el bálsamo para sus heridas y tantas almas la par del que camina por la ley del Señor. Todo lo quemó la furia infernal: edificio, iglesia, altares, imágenes, ornamentos, custodia, cálices y copones...

Y para que conste, expido la presente en la villa de Hijar, á treinta de marzo de mil novecientos cuarenta y dos». Contiene el cuño de tinta de la iglesia y la firma del sacerdote» (AHN. «Causa General de Teruel. Pieza número Diez. Persecución religiosa». Caja 1.422/2. Numerado, 212 ff).

Unas líneas sobre nuestro patrimonio cultural desaparecido


   En el imaginario común de parte de la sociedad hijarana han quedado determinados hitos históricos como causantes de la destrucción de la mayor parte de nuestro Patrimonio Cultural. En ello han influido ciertas visiones ideológicas de los que escribieron nuestra historia en el último siglo.

   Así pues, las tan recurrentes frases de «se perdió en la guerra», «se quemó en la guerra»....

   Si bien es cierto que la pérdida de Patrimonio en la Guerra Civil fue irreparable (más irreparables fueron las muertes, los asesinatos, las enemistades, los exilios...), muchas de ellas causadas por el bombardeo de la Legión Cóndor alemana en Marzo de 193840, el reencuentro con esta pieza de nuestra historia nos hace ahondar en unas épocas más desconocidas y, otras, que no lo son tanto.

   El propio Mariano Laborda nos contaba con gran pena cómo tras la Guerra quiso reconstruir el Convento de Franciscanos para convertirlo en una escuela de capacitación agraria. Parece ser que ni el obispado ni Mosén Pedro Dosset estaban por la labor, destinando partidas económicas y proyectos a otros fines más personales.

   Me pregunto también cuántas obras como el sarcófago salieron de Hijar sin saber dónde, ni cómo, ni cuándo... Y cuántas otras salieron poco a poco por el expolio y la desidia de ciertos gobernantes, que permitían que ciertos «personajes» de Hijar llegaran a arrancar escudos y otros restos para malvenderlos. Por no hablar de otras obras comunes como farolicos del Rosario de Cristal que, sin saber cómo, han desaparecido... y un largo etcétera.

   Porque, amigos míos, ha sido en los últimos 35 años, con la llegada de la Democracia, cuando la pérdida irreparable de nuestro Patrimonio ha sido más grave. Más grave en número y más grave porque, además, ha sido delante de nuestros ojos, con unos medios legislativos y económicos que para ellos los hubiesen querido nuestros antepasados.

   Mientras otros pueblos de nuestro entorno cercano (Maestrazgo, Matarraña, Bajo Aragón...) mostraron una decidida mejora de sus localidades respetando su identidad y su Patrimonio Arquitectónico, Hijar apostaba por un modelo de desarrollo urbano que aún hoy, bien entrado el siglo XXI, permite aberraciones urbanísticas y pérdidas irreparables. Para siempre.

   El listado es largo. Daría para muchos libros y artículos. Pondremos el ejemplo de la Calle Otal/Calle del Puente como uno de los más sangrantes: Hospital del siglo XVIII, Batán, Cantón de las Monjas, Arco y Bara, Palacete del siglo XVIII –Banco Central-, Iglesia del siglo XIX, Casas solariegas del siglo XVI-XVII, almazara... y, más pronto que tarde, caerán otras como la casa de sedas, etc...

   Puede que artículos como éste nos ayuden a aprender sobre nosotros mismos. O puede que no. Quizás debamos aprender a leer entre líneas, sin más. Quizás nos encontremos cualquier otro día, cualquier otro año, con más sorpresas como estas. Sorpresas que no harán que vuelva lo que una vez fue de todos. Sorpresas que nos hagan pensar que podemos incurrir en los mismos errores.

   La Semana Santa de Hijar, como Patrimonio Inmaterial vivo y querido por todos, tiene en Don Luis Fernández de Hijar a uno de sus promotores históricos más importantes. Si creemos en los datos que nos aportan algunos investigadores locales, el más importante. Si nuestros antepasados no supieron mantener su legado y su tumba como muestra para generaciones futuras de quién fuimos y por qué somos ahora así, ¿sabremos las generaciones presentes mantener lo poco que nos queda?

   ¿O quizás una llamada telefónica dentro de unas cuantas décadas nos redescubrirán lo mucho que pudimos y no quisimos hacer?

   Conocer, comprender y querer lo nuestro es el primer paso. Porque pese a las dificultades económicas por las que estamos atravesando, deseamos y esperamos que, en el menor tiempo posible, vuelva a imperar el deseo de conocer nuestra historia, de valorar lo que tenemos (desde el punto de vista archivístico que es lo que más conocemos les aseguramos que es mucho), y de poner nuestro grano de arena para que las futuras generaciones se encuentren con una situación en la que impere el diálogo, comprensión, armonía y respeto. El paso siguiente es la voluntad social y política de creer que todos los eslabones del pasado forman la cadena de la cual dependemos todos como sociedad y como pueblo.

   Y en esa cadena, apostemos por cuidar y restaurar nuestro patrimonio artístico, documental y cultural, en vez de mirar siempre hacia fuera, reclamando lo que es nuestro, aunque hasta época reciente lo tuviésemos olvidado, y litigando por la devolución del patrimonio que se exilió por desidia y abandono de quienes en cada momento debieron velar por su custodia.

   Y cuando defendamos lo nuestro, que sepamos defender lo que tenemos y mantenerlo en condiciones, para, entonces, tener argumentos para exigir devoluciones que, a lo mejor, en el regreso, a nuestra Comunidad, no sabremos proteger.

   Cuantos archivos descuidados, ermitas románicas arrumbadas, pinturas al fresco cayéndose a trozos, iglesias sin restaurar que peligran en su dejadez por parte de quienes tienen atribuciones y responsabilidades para evitarlo.

   En fin, que, la cultura, en general, interesa cuando se tiene interés y no cuando se necesita preservar, que esto es permanente, pues lo perdido ya no se puede dejar para las nuevas generaciones que nos sucedan.

BIBLIOGRAFÍA

   BELTRÁN LLORIS, M. y DÍAZ DE RÁBAGO, B. (1988). Museo de Zaragoza: secciones de Arqueología y Bellas Artes. Zaragoza. Diputación General de Aragón.

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FUENTES DOCUMENTALES

1º.- La mayoría de los documentos que se han utilizado en las líneas precedentes, forman parte del Archivo Ducal de Hijar, Hijar, Fondo Hijar o Casa Ducal de Hijar.

2º.- Con respecto a las fuentes bibliográficas, se han seleccionado los trabajos más significativos.

3º.- En la fotografía que se incluye en el anexo III se nos muestran los restos de algunos sarcófagos de los titulares de la Casa de Hijar. Como el autor fue el hijarano José Antonio Dosset Monzón (*Hijar, 7.II.1957-+Zaragoza, 1914)42 y el Instituto de Estudios Turolenses43 a finales de diciembre de 2012 adquirió por subasta en internet 559 imágenes fechadas entre 1880 y 1910 (en dos álbumes incompletos porque faltan numerosas hojas que fueron arrancadas)44, se revisaron todas sin que encontrase ninguna referida al asunto que nos ocupa; desconocemos de dónde la pudo conseguir Laborda.

   De la temática general de dichas fotografías destacan las realizadas a Hijar y al denominado Bajo Aragón (alrededor de 200). De ellas destacamos las de los restos y ruinas del palacio de la Casa Ducal; las de las grandes obras hidráulicas, como la construcción del pantano de Hijar, el de Escuriza o el de Santolea o los trabajo previos al de Cueva Foradada; no podían faltar las dedicadas a la Semana Santa (procesiones de bombos y tambores, celebración de la Pascua, Domingo de Ramos, Viacrucis...); la vida cotidiana de la época reflejan aspectos como el del esquilo o los trabajos del campo) y también encontramos efemérides como la inauguración de la luz eléctrica a Hijar o la llegada del superior de los Capuchinos. Otras imágenes las constituyen las referidas a Alcañiz y de otros fotógrafos tenemos las ya mencionadas de Teruel, de Urrea de Gaén, Albalate del Arzobispo, Albarracin, Alloza, Oliete y Alcaine45.


Anexo I. Pieza escultórica


Anexo II. Chimenea


Anexo III. “Don Florencio Jardiel, con el P. Basilio y el P. Arcángel, examinado algunos restos de sarcófagos de los antiguos duques que, torpemente, fueron vendidos a un anticuario...”. Foto: José A. Dosset, 1903 (Reproducida por Laborda, 1980:197).


NOTAS A PIE DE PÁGINA

1 Empresa de servicios culturales: http://www.victorguiu.com.


2 Lo titularemos así por reducir su nombre oficial de «Archivo Ducal de Hijar-Archivo Abierto».

3 Debemos recordar que fue donado por la actual duquesa de Alba al Gobierno de Aragón que
es el propietario (decreto 59/1987, 23 de mayo. BOA, nº 63 de 1 de junio). Está ubicado en el
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, en calidad de depósito.
Archivo Histórico Provincial de Zaragoza - C/ Dormer, 6-8 - 50001.- Zaragoza
Tfno: 976 397 566 - Fax: 976 39 75 07 - E-mail: ahpz@aragon.es
Consulta: A través de la página del Gobierno de Aragón: www.aragon.es o
SIPCA (Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés): www.sipca.es o
DARA (Documentos y Archivos de Aragón): http://servicios.aragon.es/opac
[Consulta el 18.XI.2013].

4 Jornadas sobre el Señorío Ducado de Hijar. Siete siglos de Historia Nobiliaria Española, celebradas en Hijar (Teruel), del 1 al 3 de junio de 2006 y publicadas por el Ayuntamiento y el Centro de Estudios del Bajo Martín en el 2007; las II, El Condado de Aranda y la nobleza española en el Antiguo Régimen, se celebraron en Épila (Zaragoza) en noviembre de 2008, publicándose en el 2009 a cargo de la Institución Fernando el Católico, dentro de Colección Actas y las III Los moriscos en los señoríos aragoneses. En el CCCC aniversario de su expulsión, tuvieron lugar en La Puebla de Hijar, Vinaceite y Urrea de Gaén, el 5 y 6 de noviembre de 2010 y cuya publicación con el título Los moriscos en los señoríos aragoneses, por parte del Centro de Estudios Mudéjares. Serie Estudios mudéjares y moriscos, es de noviembre de 2013.

5 En concreto nos referimos a los Cuadernos del Ducado de Hijar I: el legado cultural. Publicado en el 2008 a cargo del Proyecto Archivo Ducal de Hijar-Archivo Abierto y el Centro de Estudios del Bajo Martín; Martínez Molina, J. (2010). El conjunto palaciego de los Condes de Aranda en la villa de Épila. Zaragoza. Institución Fernando el Católico. Col. Estudios, arte y RODRÍGUEZ LAJUSTICIA, F. S. (2011). Historia del regadío en los dominios de la casa ducal de Hijar. Zaragoza. Institución Fernando el Católico. Col. Estudios. Historia.


Como puede observarse, de las seis publicaciones auspiciadas por el Proyecto y coordinadas por Mª José Casaus, sólo una fue sufragada con fondos propios del Proyecto, tres han sido editadas por la Institución Fernando el Católico de la Diputación Provincial de Zaragoza. Desde aquí agradecemos muy sinceramente la sensibilidad demostrada hacia el mismo por Carlos Forcadell, su director, y Álvaro Capalvo, secretario técnico.


6 Ver: http://www.victorguiu.com/manifiesto-harto-de-favores/

7 Consultar bibliografía.

8 «Networking», que lo llaman ahora.

9 Como por ejemplo, con la Asociación Cultural de Orani en el Mundo. Nos invitaron a esta localidad sarda para participar en unas Jornadas en junio de 2005, nos acompañó Luís Carlos Marquesán, alcalde de Hijar. Nos devolvieron la visita con motivo de las Jornadas El Señorío-Ducado de Hijar. Siete siglos de Historia Nobiliaria Española, se celebraron en junio de 2006 en Hijar, se firmaron los pertinentes acuerdos (pueden verse algunas fotografías en las Actas de las mencionadas Jornadas). No obstante y después de muchas llamadas telefónicas, correos electrónicos e incluso alguna visita que realizaron a Zaragoza, fueron pasando los días, meses y años, hasta que desistimos por la falta de recursos económicos que no pudieron o no supieron conseguir para la realización del archivo virtual cuyas fases son: la identificación de los documentos, su descripción en una base de datos y su digitalización.

10 En concreto, podemos citar el caso que nada más acabar las mencionadas Jornadas, julio de 2006, una mejicana que todavía conserva el apellido Hijar, ya se puso en contacto con Víctor. Posteriormente, uno de sus primos, también con el apellido Hijar, se interesó por sus antepasados, en esta ocasión desde EE.UU., y también estuvieron bastante tiempo solicitando información una y otra vez, hasta que, como en tantas ocasiones, la investigación por nuestra parte se interrumpió cuando se mencionó la cuestión económica.



11 Luego nos enteramos que su única vinculación con dicha institución académica fue al de haber obtenido su licenciatura. De todas formas siempre hemos contestado de la mejor manera posible, sin importarnos la cualificación y procedencia de los demandantes de la información.

12 Reconocemos que no ha sido la única persona en observar la paralización de la página web y mostrar su interés por el Proyecto. Ahora bien, debemos advertir que ese interés no es gratuito...


13 Los libros de Mariano Laborda siguen siendo verdaderamente útiles para la investigación sobre temas hijaranos. Desgraciadamente, al no ser un profesional del tema, olvidaba u omitía –voluntaria o involuntariamnete– muchas de sus fuentes.

14 No sería la última, llegando a intervenir hasta siete personas en llamadas entre los distintos componentes de este singular puzzle.


15 El título de duque de Hijar fue otorgado por Fernando el Católico, Madrid, 16.IV.1483, a favor de Juan Fernández de Hijar y Cabrera (*1419, 1456-+Hijar, 27.IX.1491), VII señor de Hijar (Casaus 2006-A). A partir de este momento, «... los Hijar tendrán siempre a gala titularse Duques y señores de Hijar, que hacían depender de una carta de Fernando el Católico, como especial distinción entre los demás duques hispanos que lo eran a secas. Fuera o no esta la razón, lo cierto es que hasta la abolición del régimen señorial se titularán siempre de este modo y así los tratarán los reyes...» (Moreno, 2007:217).

16 Conocemos una fotografía que reproducimos en el Anexo III.



17 Ante las numerosas veces que se ha descrito este escudo como cadenas de Navarra (incluidos en nuestro libro el Archivo Ducal de Hijar, 1997, y otros artículos también de nuestra autoría), al respecto recomendamos el estudio que de las armas de Navarra realiza la prof. García Arancón (ya explicadas en Casaus, 2011) y que se incluye en la bibliografía de este artículo.

18 En sus postrimeros días tomó el hábito de Santo Domingo de Guzmán. Aspecto que no sólo incumbió a la nobleza del Reino de Aragón. Entre otros podemos destacar a Diego Martínez de Sarmiento, que fundó el 24.X.1175 el monasterio de Santa María de Benevívere «... responde al prototipo del guerrero que, al parecer, cansado de la violencia del mundo en el que vive, decide retirase a una vida de santidad, dedicándose a obras piadosas, destacando la fundación de monasterios...» (Urcelay, 2009:41). «Fundación y dotación del monasterio de Bembibre por Diego Martínez de Sarmiento». Archivo Histórico Provincial de Zaragoza. Fondo Hijar (Sala IV. Leg.96. Doc.1). Todos los documentos citados en el texto y en las notas a pie de página (excepto en los que se indica otra procedencia) corresponden al Fondo Hijar (también se cita como Archivo Ducal de Hi-jar, Hijar o Casa Ducal de Hijar). Está ubicado en el Archivo Histórico Provincial de Zaragoza, en calidad de depósito (Ver fuentes documentales).

19 Denominados también monumentos funerarios, fueron frecuentes entre la clase nobiliaria, pudiendo citar, entre otros muchos y por haber enlazado con la Casa de Hijar, a los Salinas en elmonasterio de Benevívere, en la actualidad en ruinas, en Carrión de los Condes (Palencia); o a los Alba en Loeches (Madrid), lugar en el que reposan los dos últimos duques de Alba consortes, es decir, el primero y segundo marido de Cayetana, la XVIII duquesa de Alba y XVII de Hijar (Dadson, 1998; Iranzo, 2007 y Moreno, 2007).



20 Sobre el II señor de Hijar y el Santo Sepulcro, pueden verse los trabajos de Casaus (2006-B) y 2011.

21 Conocemos el testimonio, Rueda, el 29.XII.1775, de Miguel Guardia, archivero de este Real Monasterio. «Certificación del archivero del Monasterio de S[an]ta Mª de Rueda, por donde costa haber tomado el hábito de Monge del Cister, el S[eñ]or D[o]n Pedro Fernández, 4º señor de Hijar» (Sala IV. Leg.282/1. Carpeta Hijar (I): 1364-1764).

22 «... con casa competente para vivir, tres o quatro monjes y que dicho abad avía nombrado en Prior de aquella casa a Don Pedro Fernández de Ixar y a tres monjes más para que le hiciesen compañía, como lo avía resuelto y determinado la Comunidad de Rueda ...». Sala IV. Leg.282/1. Doc.3. Fol.1v.

23 Puede verse una fotografía en Criado (2013: 120). Dicho sepulcro, «... ultimado en 1402, quizás la primera creación aragonesa de esta naturaleza en la que se usó alabastro de Gelsa...» (Criado, 2013:121).
24 Puede verse una fotografía en Criado (2013: 121).
25 «... Hizo su testamento en Hijar ante Juan Comor a 18 de Noviembre de 1454. Manda que se le sepulte en la Iglesia Mayor. Establece una capellanía dejando por patronos a sus sucesores...» (Lasala, 1954:43).

26 Otorgó su testamento en el castillo de Hijar, el 1.VI.1485, ante Pedro de Aragón, notario público y real «... Manda que se le entierre en la Iglesia de Hijar, en el altar mayor, a la derecha. Funda un aniversario todos los viernes en sufragio de su alma y deja varias mandas...» (Lasala, 1954:50).
Su mujer, Catalina de Beaumont de Navarra y Curtón, decidió que sus restos reposasen en la capilla del Pilar de Zaragoza y para ello en 1489 firmó un compromiso con Morlanes para que realizase un sepulcro de alabastro «El elevado linaje de doña Catalina de Beaumont, que redactaría su primer testamento el 13 de septiembre de 1489, aunque sabemos que continuaba con vida el 12 de noviembre de 1494, justifica que pudiera elegir su sepultura en un lugar tan destacado como el de la capilla de la Virgen del Pilar de Zaragoza, frecuentada por los miembros de la familia real que rivalizaban en la concesión de privilegios y limosnas...» (Lacarra, 2013:158). Tuvieron 6 hijos, la última, llamada también Catalina (+1521), en su testamento «Mandó enterrarse en la capilla del legado de N[uestr]a S[eño]ra del Pilar de Zaragoza, donde estaba enterrada su madre, D[oñ]a Catalina de Beaumont, duquesa de Hijar» (Sala IV. Leg.113. Doc.15).

27 Testó en Hijar el 7.II.1517 y «.... Mandó que se le enterrase en la Iglesia Mayor de esta Villa; dejó varias mandas piadosas, como esta <<Legamos por las dichas ánimas y por la nuestra una misa que se diga perpetuamente e cada un día en la iglesia que será de San Antonio de Padua en la casa que Nos habemos dado y de presente dicha iglesia situada en la nuestra Villa que en tiempos pasados era Sinagoga de judíos...>>» (Lasala, 1954:51).

28 En su testamento otorgado en Belchite el 20.III.1519, ante Jerónimo García «... manda dicha señora se la entierre en la iglesia de Santa María de Hijar en la última grada bajando del altar mayor... y 3.000 sueldos para ayuda del retablo de dicha iglesia Mayor, y mientras no se luciese se pusieran en lugar seguro. Ordenó así mismo que en la capilla <<donde esté sepultado el Conde mi señor, sea hecho un retablo de precio de 2.000 sueldos con su altar>>» (Lasala, 1954:51).



29 En 1498, Fernando el Católico (1479-1516) elevó a condado el señorío de Belchite, siendo el titular de la Casa de Hijar, Luís Fernández de Hijar y Beaumont (1492-1495 y 1509-+Hijar, 25.IV.1517), VIII señor de Hijar, por todos los servicios prestados (Sala IV. Leg.282-2. Doc.34, f.23v) y el II conde de Belchite fue Juan Fernández de Hijar y Enríquez (1495-+29.VI.1509) que premurió a su padre, el mencionado VIII señor de Hijar. Al respecto Genealogía de la Casa de Hijar (1268-2006), que puede consultarse en Casaus (2006-C: encarte entre las páginas 121 y 123).

30 La duquesa, en su testamento, otorgado en Zaragoza, el 31.VII.1565. Ante Francisco Sebastián, notario de dicho lugar (Sala IV. Leg.48/1. Doc.14), «Copia del testamento de la muy Il[ust]re señora doña Hypólita de Heredia, vizcondesa de Evol. Fecho en la ciudad de Çaragoça, a 31 del mes de julio de 1565...». Ante Francisco Sebastián, notario de Zaragoza. (Sala V. Leg.79/2. Doc.26-1). Entre otras muchas cuestiones, especificó que
«... mi cuerpo sea sepultado con el ávito [hábito] de la Religión de los Frayles menores de Señor Sanct Francisco, vulgarmente dichos de Jesús en la Yglesia del monelterio de la dicha orden de N[uest]ra Señora de los Ángeles de la villa de Yxar ata [hasta] en tanto que en la villa de Belchite sea edificado un Monasterio si quiere casa o yglesia a los padres del collegio y companya de Jesús...» (Sala V. Leg. 79/2. Doc.26-1).

31 Zaragoza, 26.IV.1584. «Testamento cerrado de la S[eño]ra D[oñ]a Ana de la Cerda, muger del S[eñ]or D[o]n Juan Fran[cis]co Fern[ánde]z de Hijar, conde de Belchite y Galve, otorgado ante Juan de Escartín, notario p[ubli]co de la ciudad de Zaragoza [en dicha ciudad el 28 de septiembre de 1579], en ella avierto y publicado en 26 de abril de 1584,...» (Sala V. Leg.95/1. Doc.1-1).





32 La primera referencia que conocemos es que el mencionado Juan Fernández de Hijar y Cabrera (1456-1491), VII señor y I duque de Hijar, siendo conde de Aliaga, tenía unas casas sitas en la parroquia de San Jaime de Zaragoza (hoy desaparecida), al menos así costa en 1476. Esto no quiere decir que habitasen en ellas, simplemente parece ser que fueron propiedades.

33 Cuyas descripciones de 1901 puede verse en Ximénez de Embún, 1986. Vol. I, 26-27 y de 1954 en Blasco, 1954: Tomo V, 30.



34 El autor ofrece una fotografía en la página 197 con la siguiente inscripción: Don Florencio Jardiel, con el P. Basilio y el P. Arcángel, examinado algunos restos de sarcófagos de los antiguos duques que, torpemente, fueron vendidos a un anticuario...». Foto: José A. Dosset, 1903; cuya reproducción incluimos en el Anexo III.

35 EL IV duque de Hijar, según la mencionada Genealogía de la Casa de Hijar (1268-2006), no fue un varón, sino una mujer, en concreto Mª Estefanía Fernández de Hijar Castro-Pinós (1614-+1620).

36 Al respecto debemos contextualizar lo que a principios del siglo XX suponían 500 pts. Por ejemplo, en 1931 un sereno cobraba 500 pts./año; 1 médico 900 pts/año; 1 bracero entre 3’50 y 6’50 pts./día o un jornalero agrícola 5 pts/día. Poco después, 1934, un decalitro de vino constaba 3’50 pts.; un cahíz de trigo (=140 kg.) 70 pts.; un litro de aceite corriente, 2’65 pts.; un litro de aguardiente, 3’10 pts. o un kilo de alubias blancas, 1’60 pts.

37 Se refiere a Alfonso de Silva Fernández de Hijar y Fernández Cordova Campbell y Pérez de Barradas (*Pau, 4.VIII.1877, 1930-+Madrid,8.V.1956), XXV señor y XVI duque de Hijar y de otros muchos títulos nobiliarios y marido, desde el 8.II.1899, de Mª del Rosario Gurtubay y González de Castejón (*Bilbao, 8.X.1879-+Durango, 8.IX.1948).


38 Archivo Histórico Nacional. Causa General. Elemento de descripción documental. FF. CC. [Fondos Contemporáneos] I-3. Procede de la Fiscalía General del Estado. Contiene 1.953 legajos (algunos con dos cajas), desde 1931 a 1950.





No es el momento de analizar esta importante fuente documental. Simplemente, queremos recordar que la Causa General, fue creada por Decreto de 26 de abril de 1940 y ratificado por el de 19 de junio de 1943. Atribuyó al Ministerio Fiscal, subordinado al Ministerio de Justicia, «... la honrosa y delicada misión de fijar, mediante un proceso informativo fiel y veraz -para conocimiento de los Poderes públicos y en interés de la Historia-, el sentido, alcance y manifestaciones, más destacadas de la actividad criminal de las fuerzas subversivas que en 1936 atentaron abiertamente contra la existencia y los valores esenciales de la Patria, salvada en último extremo, y providencialmente, por el Movimiento Liberador» (1943: 25).

39 Caja 1.422/2. «Causa General de Teruel. Pieza número Diez. Persecución religiosa». (Numerado, 212 ff). Ff.17r-22v.

3º.- TEMPLOS Y CONVENTOS PROFANADOS Y SAQUEADOS E IGUALMENTE PROFANACIONES SEÑALADAS EN OBJETOS DE CULTO.
4º.- TEMPLOS Y CONVENTOS DESTRUIDOS Y FORMA DE SU DESTRUCCIÓN.

40 Para profundizar en este hecho recomendamos los trabajos de González Álvarez (2006), Maldonado (2006 y 2007) o el de Guíu Lasheras (2008). Asimismo, consideramos imprescindible la información que nos proporcionan los documentos del Archivo Histórico del Ejército del Aire (Castillo de Villaviciosa de Odón. Avdª de Madrid, s/nº. 28670.- Villaviciosa de Odón (Madrid.) Tfno. 91 616 08 06. Fax: 91 616 08 22). Fue creado en 1972 para la custodia de documentos de más de 20 años de antigüedad. Recibe documentos del antiguo ministerio y del actual Cuartel General, además de Bases y Zonas y regiones Aéreas y expedientes de tropa reciente, con licencia definitiva. Depende del Servicio Histórico y Cultural del Ejército del Aire, cuyo fin es la investigación, en él también se integra el Museo de Aeronáutica. Sus fondos cronológicamente abarcan desde 1939 hasta 1985. Incrementándose con más de 1.000 legajos al año. De especial utilidad resulta el Repertorio de series de la Guerra Civil del Archivo Histórico del Ejército del Aire. Índice geográfico, de 40 páginas, en especial los «Diarios de operaciones» y de los «partes de campaña».






41 Luis Monzón fue médico y llegó a ser alcalde de Hijar. Pertenecía a una de las familias más poderosas de la localidad y escribió y reconstruyó con la ayuda de cartas de los frailes los avatares del grupo de frailes del Convento de los Ángeles. José Mallor, colaborador del Centro de Estudios Hijaranos conservó los originales del relato, realizó anotaciones y lo donó, tras la transcripción de Maribel Mallor y Jesús Turón, al C.E.H. para su publicación en la primera Miscelánea publicada por el Centro. Dicho relato era conocido y fue utilizado por Mariano Laborda en sus «Recuerdos de Hijar».

42 Simplemente recordar que se licenció en farmacia en el año 1877. Fue nombrado académico de la Facultad de Medicina en el año 1894. Gracias a su esfuerzo y tesón se construyeron los pantanos de Cueva Foradada y Escuriza. Fundo el periódico «Los riegos del Martín». Fue socio de la Sociedad Económica de Amigos del País, del Ateneo de Zaragoza, de la Real Academia de Medicina y Cirugía, de la Española de Historia y cofundador del Colegio Farmacéutico. Entre sus grandes aficiones, se encontraba la fotografía, cuyas estampas históricas, nos han ayudado a conocer las costumbres de aquellos años.

43 Instituto de Estudios Turolenses de la Diputación de Teruel.
C/Amantes, 15.2ª planta. 44001.- Teruel.
Tfno. 978 61 78 60 y fax: 978 61 78 61.
E-mail: ieturolenses@dpteruel.es
Página web: www.ieturolenses.org

44 Aunque la mayoría de las fotografías fueron realizadas por el autor, también existen instantáneas adquiridas a otros fotógrafos aragoneses y también las ingresadas por donación o intercambio. Entre esos fondos de otras procedencias destaca, por ejemplo, una serie de vistas de la ciudad de Teruel realizadas en 1889 por el fotógrafo turolense Frutos Moreno.

45 La reproducción de este fondo fotográfico, su clasificación y otros muchos datos pueden verse en la página web del Instituto de Estudios Turolenses: www.ieturolenses.org [Consulta el 18.XI.2013].



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